Antes de convertirse en el esplendoroso complejo que se inauguró en 1970, la avenida Mirador del Sur era una propiedad silvestre y montaraz, prácticamente descuidada, que ocupó Héctor Trujillo (Negro), cuando le fue expropiada a la familia Henríquez, cuyos miembros, casi todos, se declararon enemigos del régimen.
El hermano del tirano tenía allí una casa de campo y un almacén donde, tras el tiranicidio, se descubrió su fortuna millonaria en efectivo. Al ocurrir el ajusticiamiento, el ex Presidente Títere mandó a buscar tres cajeros del Banco de Reservas para que le contaran ese dinero que conservaba en fundas de papel y cajas de zapatos.


